miércoles, 27 de noviembre de 2013

Obra Los 0%

Selección de obra Los 0%
Parte 1: Fiesta en la casa de blanco.


Personajes:
Peleador Golpeado.
Deportista Cantante.
Marty Caretopo.
Picao a Minero.
Blanco ql Piola.

(Un grupo de cinco amigos se toman unos tragos en la casa de uno de ellos. El alcohol comienza a subir por sus cabezas y comienzan a recordar muchos sucesos que les ocurrieron en su época de colegio. El más bajo de todos, llamado Marty cara de topo, no ríe mucho, los observa a todos atentamente como si estuviera pensando en algo muy seriamente. Deportista Cantante se para y le pega un "guate" a Marty cara de topo).

Deportista Cantante: Despavila oe

(Peleador golpeado, blanco ql piola y picao a minero se ríen muy fuerte de Marty por el golpe recibido)

Blanco: Weeena cara e topo ctm
Peleador: ¿en qué weá estai pensando?

(Picao a minero está muy curao, así que solo balbucea).

Deportista: Cabros, este weón del minero está pálido (ríe) yo cacho que hay que llevarlo a la casa.
Blanco: Naaah weónn, este ql siempre nos hace lo mismo. Que se quede a dormir, si mis viejos no tienen drama.
Peleador: weón, pero mírenlo se está cayendo

(Mientras todos se preocupan de él, care topo solo mira fijamente. Sigue sin hablar).

Deportista: Ya peleador ayúdame a levantar a este weón. Ah no, vo’ no tení fuerza porque te pegan los locos de la U. Ayúdame tú blanco ql.
Peleador: Oh que son pesaos.
Blanco: Me da paja, dile al caretopo.
Deportista: Ya, yo lo tomo solo si este weón después de su operación quedó terrible flaco. (Lo toma). ¿Se han dado cuenta que este weón se parece a una vaca?
Blanco: Antes era terrible guatón.
Peleador: Yo llegué después al curso, cuando lo vi ya era flaco.

(Deportista se lleva a minero en brazos, lo sube por la escalera y vuelve muy agotado. Cuando llega Peleador y Blanco parecen más curados).

Deportista: Paren de tomar por la chucha, este wn del caretopo no ha tomado nada, no sé qué chucha le pasa.
Peleador: Yo creo que este weón se volvió homosexual.
Blanco: ¡Cabros, cabros! Yo tengo un chiste terrible bueno.
Deportista: No contí la weá de los judíos weón.
Blanco: No weón, si te juro que este es otro. Había una vez…

(Blanco ql piola no puede seguir contando su chiste, ya que se desploma de la silla hacia el suelo. Deportista y Peleador se asustan y corren hacia este para socorrerlo. Caretopo sigue tranquilo en su silla, no mueve ni un músculo, solo observa fijamente).

Deportista cantante: Llevémoslo a su pieza weón, sus papás no se pueden dar cuenta que está tan curao. Vamos a tener que irnos.
Peleador: Yo te ayudo. Pero no me muevo de aquí hasta que se mueva la pared.

(Ambos ahora suben para llevar a Blanco a su pieza, en cuanto a Caretopo se queda solo en el comedor. Cuando los otros dos amigos vuelven se encuentran con este echando un polvo muy extraño en lo vasos de estos dos).

Deportista: ¿Qué mierda estás haciendo topo ctm?
Peleador: Weón, ¿qué es eso que tienes en las manos?
Caretopo (luego de mucho sin hablar): Pensé que con esto la pasarían mejor. (Muestra una especie de polvos que nadie, ni el creador de esta obra, sabe lo que son).
Deportista: Nos estabas echando drogas, maricón culiao.
Caretopo: No son drogas cabros.
Peleador: ¿Y qué son entonces?
Caretopo: Ni yo sé, pero cuando me llevaron detenido por estar tomando en la playa de Valpo, el loquito que iba conmigo en la cana me dijo que estos polvos eran para pasarlo bien en los carretes y pensé… ¿qué tan malo puede ser? Y lo traje, pero no les quise decir porque sabía que se iban a poner brígidos.

(Deportista y peleador tiran al suelo a caretopo, le quitan los polvos y se lo echan en la cara a lo que este queda inconsciente de inmediato. Lo llevan arrastrando hacia afuera hasta que suena la puerta).

Víctor: Weeeena cabros, sorry por la hora, pero vengo recién llegando de Temuco y los pasé a ver no más. ¿Me perdí de mucho?

(Caretopo despierta de su inconsciencia con la fuerte voz del recién llegado. También bajan Blanco y Minero que también escucharon el estruendo).

Caretopo, Minero, Deportista, Blanco y Peleador (a coro): ¡Viiiiiiiiiiiiiiiiictor!
Blanco: Puta que meten bulla los weones, me duele la cabeza como si me hubiese caído de una silla.
Minero: ¿Qué hacen con el topo en esa posición? (Peleador y Deportista tenían agarrada una pierna cada uno de Caretopo)
Víctor: Puta que estaba fuerte el alcohol cabros.
Minero: Pareciera que hubiese dormido dos años.
Víctor: Ya po cabros, motivémonos y sigamos tomando.

(Víctor habló tan fuerte que bajó el papá de Blanco)

Tío Blanco: Ya chiquillos es tarde, váyanse a sus casas.

(Todos toman rumbo hacia la puerta, pero Deportista y Peleador esperan y toman del hombro a Caretopo)

Caretopo: Chiquillos, no les quiero hacer daño, pero deberán quedarse callados esta vez, o sino… (Saca una pistola de su bolsillo y dispara a los dos que estaban acorralándolo. Minero y Víctor se dan vuelta y antes de que se sorprendan por sus amigos caídos, Caretopo los mata de un solo disparo a ambos). Eso es para que aprendan que nadie me dice “Caretopo”


FIN.

Lunes, 17 de julio.

Cerró los ojos, se volvió a la muralla y se quedó dormida. El frío era insoportable, pero nada evitaba que la mirara como todas las noches mientras dormía. Su sueño era profundo. Lo noté por el ruido que provocaba a propósito para comprobarlo. Ese día sentí que era el indicado para realizar mi hazaña.
Después de dos horas más o menos, me las ingenié para ingresar a la casa por la ventana. Finalmente, cumplí mi objetivo y logré comerme el sándwich que dejaba siempre en su velador y no consumía.

Mi estómago dejó de sonar después de dos semanas.

viernes, 11 de enero de 2013

Piso 17

Salté desde la ventana del piso 17, el mundo estaba por acabarse y tú me habías dejado solo en casa.
Al caer sentí poco dolor, quizás fue porque ya estaba muerto, pero mi cuerpo siguió caminando y partí a contarte que me había suicidado.
Cuando llegué a tu hogar, desperté del sueño en mi cama, me levanté salí corriendo hacia la ventana y me lancé por la ventana desde el piso 17.

martes, 27 de noviembre de 2012

Crimen

  Vivía solo, "la espera me agotó", comenzaba la canción. Estaba borracho en ese minuto, sentía hasta ganas de vomitar, no sólo por el alcohol, sino por la sensación de estar solo. "¿Y qué otra cosa puedo hacer?"
  Mi celular sonó como no lo hacía hace dos o tres semanas, quedé paralizado, me dio miedo contestar. Eran las una de la madrugada, era imposible que fueran mis padres a menos que haya ocurrido algo terrible en mi casa.
  Luego de todas las imágenes mentales que pasaron por mi cabeza, me acerqué al teléfono y pude darme cuenta que era un número desconocido, contesté con incertidumbre y curiosidad. Era una voz femenina, el efecto del alcohol había disminuido.
 -Ernesto, disculpa que te moleste a esta hora, pero necesito de tu ayuda - contestó la voz de la mujer, me parecía bastante familiar.
 -¿Con quién hablo? - le respondí preguntando.
 -Ah perdón, pensé que me reconocerías, soy Úrsula, me recuerdas supongo.
  Efectivamente era quien sospechaba, y cómo podría olvidarla; Úrsula, esa compañera de curso dulce, atractiva, voluptuosa, la inspiró tantos versos, tantos sueños en mi enseñanza media.
 -Quería pedirte un tremendo favor, me enteré que vivías en Santiago en un departamento solo, y yo necesito quedarme por tres días a lo menos, necesito realizar unos trámites y asistir a unas clases. ¿Podría alojarme en tu departamento mientras esos días?
  Como era de costumbre, mi mente empezó a llenarse de pensamientos vagos, de lo que podría pasar si ella vivía unos días conmigo. Quizás pueda finalmente mostrarle mi amor escondido que sentí durante tantos años, y poder finalmente ser feliz. Pero es bastante extraño que una compañera que no veo hace tres años me llame a mi teléfono, ¿cómo se consiguió el número?, ¿quién le dijo que yo vivía solo?, ¿qué tipo de trámites debía hacer que duraran tres días?
 -Sí, claro - le dije sin saber lo que decía.
 -En todo caso, ya voy viajando, llegaré como en una hora más.
  Le expliqué el metro que debía tomar y nos pusimos de acuerdo en que la iría a buscar cuando ella me llamara.
  Seguí tomando quizás producto de los nervios que sentí al saber que recibiría en mi departamento de soltero a la mujer que había admirado secretamente por tanto tiempo y que con suerte sabía que yo existía.
  Me hizo una llamada y me cortó antes que le contestara. Eso significaba que debía ir a buscarla, eran las dos de la madrugada y a pesar de que llevaba tres años viendo en Santiago nunca había salido solo a esa hora, pero gracias a Dios la encontré y pudimos volver sanos y salvos juntos a mi hogar.
   Se fijó que tenía una botella media llena de whisky y me dijo si podía servirle. Nos sentamos en el sofá y terminamos la botella juntos, las risas y los recuerdos de aquellos años iban y venían, a veces yo miraba disimuladamente su semblante, su nariz respingada, su cabello crespo, sus piernas algo más gruesas de la última vez que la vi. Todo iba excelente, hasta que comenzaron a haber momentos incómodos en los que nos mirábamos fijo los dos en silencio. No encontraba el momento exacto para poder hacer lo que tanto deseaba, hasta que ella fue quién tomó la iniciativa.
  Era impresionante que alguien como yo haya logrado ser besado por esa mujer que tanto tiempo le deseé en mis sueños, y que hace sólo unos minutos nos habíamos reencontrado luego de tres años.
  Las cosas comenzaron a ponerse buenas y nos fuimos trasladando de a poco hacia mi habitación. Sí, fue mi primera vez.
  A la mañana siguiente desperté contento vivo, con ganas de que eso se volviera a repetir por el resto de mi vida, sin embargo ella, al parecer, no sentía lo mismo, puesto que se comenzó a vestir rápidamente, como asustada, avergonzada. Le pregunté lo que le pasaba mientras observaba su espalda. Sólo dijo que se debía ir, pero luego se sentó, me miró a los ojos y me dijo que lo había pasado bien, pero que ella tenía una relación hace cinco años que no se podía destruir por una simple "calentura".
  Eso fue lo que me molestó demasiado, le dije que no se iría de mi casa hasta que se cumplieran los tres días que ella había solicitado quedarse en mi morada. La abrazé por detrás y besé su cuello tiernamente, nos volvimos a besar, pero esta vez ella se soltó y comenzó a llorar.
  Me irrité y le di una palmada en su cara para que se callara, nunca le había hecho algo así a una mujer, estaba actuando de una manera inexplicable. Se paró para intentar arrancarse, pero no lo logró al agarrarle fuertemente su brazo. Tenía los ojos llenos de lágrimas y su pelo caído.
 -¿Por qué haces esto Ernesto?
  Le respondí que siempre la había deseado, desde que llegó al curso un día 6 de Marzo del 2004 cuando comenzábamos primero medio, y que ahora que logré tenerla entre mis brazos no soportaría perderla nunca más. Me respondió gritándome en la cara, lanzándome un chorro de saliva que era un egoísta, lo que me hizo enojar y con una fuerza descomunal la arrojé al piso tirándole su cabello hermoso y ondulado. La golpeé en el piso a patadas mientras ella gritaba pidiendo ayuda hasta que murió. Si no podía ser mía, no sería de nadie más. Exhausto me tiré a la cama y la canción terminó para siempre: "Otro crimen quedará sin resolver".

martes, 6 de noviembre de 2012

La de cabellos ondulados

Trataba de acercarme
pero era completamente imposible
estabas a una altura
que yo no lograría alcanzar jamás.
Tu cabellera crespa
se sacudía en mi mente
a cada segundo, cada minuto
en el que me movían los recuerdos.
El tiempo fue pasando y como lo esperé
nunca te alcancé, sólo me quedé
mirándote desde lejos como desde un comienzo.
pero, ¿qué importa?
En mis sueños te puedo tener.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Te perdí, y sí fue mi culpa

Ya estaba obscuro y el viento soplaba fuertemente, las personas lloraban con amargura por haber perdido lo que querían. ¿Qué perdieron? Cada uno lo sabía, lo cierto es que yo me lamentaba por perderte a ti, porque sé que si hubiese querido habrías sido mía.
La vida me estaba dando muchos pensamientos locos que no me hacían pensar lúcidamente, por lo tanto, te perdí de un día a otro. Tal vez debí haber sido más sutil. Quizá me enamoré muy pronto. Seguramente debí haberme eliminado a mí mismo, en vez de a ti.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pequeña niña

Pequeña niña con cara bonita
hace tiempo que te vengo siguiendo
pero he pasado como un simple amigo fiel
y sigues con él que no ha hecho más que hacerte sufrir.
Vives pensando en que te pueda romper el corazón
vives con el miedo a que te vuelva a mentir
y yo sólo por darte un abrazo
¿qué no daría por darte un abrazo?
Pequeña niña con cara hermosa
yo hace tiempo que siento esto por ti
las lágrimas rebalsadas en mi escritorio
nadie podrá devolverlas para derramarlas otra vez.
Sueño cada día con tenerte a mi lado
yo sí podría hacerte realmente feliz
yo no te daría ese miedo constante
que te provoca ese personaje tan maldito de mi vida.
Pequeña niña con cara bonita
no me gusta escribir versos tristes
menos si son para ti, alguien tan especial
como mi pequeña niña con cara bonita.