Miro por la ventana y te veo siempre ahí, con la mirada perdida en quién sabe dónde, con un rostro que no muestra felicidad, que me produce ganas de llorar, tal vez esté totalmente equivocado, pero eso puedo ver yo.
Nunca he tenido la personalidad para hablarte, ni siquiera para acercarme, me gustaría ser tu amigo y preguntarte lo que piensas, lo que sientes, por qué tienes cara de tristeza siempre que te miro.
También me gustaría saber cómo fue tu muerte, si fue tan trágica y repentina como la mía y por qué sigues paseando tu alma por tu casa, si tienes algún asunto pendiente con tus familiares como yo los tengo con los míos.
Recuerdo que cuando estábamos vivos éramos amigos y hablábamos frecuentemente, pero ahora somos dos almas en pena que están en busca de una explicación,y me gustaría que nos ayudemos a encontrar las respuestas juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario