domingo, 27 de mayo de 2012

Cero Porciento 2

Nunca habló mucho, solía sentarse y tomar su vaso muy silencioso. Sus mayores intervenciones eran sus risas por las bromas que lanzaban el resto de los compañeros.
Un día, no nos dimos cuenta, pero llevaba muchos vasos ingeridos, y comenzó a hablar fuertemente, sacó toda su personalidad que llevaba dentro y dijo fuertemente mirándonos a nuestras caras, uno por uno: "Ustedes son lo mejor que me ha pasado, de verdad les agradezco mucho el cariño que me han entregado todo este tiempo". La mayoría pensó que estaba ebrio, así que decidieron llevárselo a su casa, para que no siguiera bebiendo.
Yo no pensaba igual, no creía que estuviera bajo los efectos del alcohol. Simplemente creía que no se pudo aguantar más todo lo que sentía, en algún momento de su vida, debía explotar de la manera que lo hizo. Lo extraño es que nunca me imaginé que explotara de tan buena manera...

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